El río Cinca presenta dos períodos de estiaje, uno de ellos en invierno, ya que
por la altimetría de la cuenca vertiente una buena parte de las precipitaciones
quedan retenidas en forma de nieve, y otro en verano, donde los rigores propios de la estación hacen que el nivel llegue a su mínimo anual. El caudal cero es desconocido en el río Cinca.
La regulación de los embalses de El Grado y Mediano en el río Cinca y de Barasona en el Ésera, desvirtúan, en parte, estos fenómenos, siendo el efecto más
destacable de la regulación la minimización de los picos de aguas altas y mayores caudales durante el estiaje.
Las crecidas son más frecuentes en otoño por la influencia mediterránea de su cuenca, mientras que en invierno son poco frecuentes ya que se ve poco afectada por los vientos atlánticos dada su situación hacia el este y por la retención de la precipitación al producirse esta en forma de nieve.


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